Bantù



Bantù
La palabra Bantù no significa una religión o una doctrina pero un conjunto de etnias diferentes de la gran África, por lo tanto no puede ser analizada en este blog.

Es interesante notar como las rutas migratorias al interno del continente africano se transformen en rutas inmigratorias, desarrollando la funesta suerte de los pueblos africanos.

África ha sido por siglos un tanque de seres humanos utilizado todavía por objetivos diferentes de colonialistas arrogantes con serios problemas mentales y esta realidad se puede averiguar sin ninguna esfuerzo intelectual.

No hay ninguna explicación científica, religiosa, filosófica que explicas porque África tenga este papel en la historia de la humanidad y si alguien tuviera que encontrarla sin duda sería una explicación originada por conceptos basados sobre la reencarnación.

El africano es un pueblo orgulloso, pero incapaz de asumirse las mismas responsabilidades existenciales, delegando a hipotéticos dioses o demonios la causa de la vida y los varios controles sobre las suertes individuales y colectivas.



Bantù, es un término general que hace referencia a 400 etnias diferentes de África, desde Camerún a Sudáfrica, unidas por una misma familia de lengua, la lengua Bantú, y en muchos casos, con las mismas costumbres.

Los pueblos bantú , los aproximadamente 85 millones de hablantes de los más de 500 idiomas distintos del subgrupo bantú de la familia lingüística Níger-Congo, que ocupan casi toda la proyección meridional del continente africano.

 La clasificación es principalmente lingüística, ya que los patrones culturales de los hablantes de bantú son extremadamente diversos; la conexión lingüística, sin embargo, ha dado lugar a una especulación considerable con respecto a una posible área común de origen de los pueblos bantúes, la evidencia lingüística que apunta fuertemente a la región de la frontera actual entre Camerún y Nigeria.

En general, se está de acuerdo en que aproximadamente un tercio del continente ocupado hoy por pueblos de habla bantú fue, hasta hace aproximadamente 2.000 años, el dominio de otros grupos.

Las causas y el itinerario de la posterior migración bantú han atraído la atención de varios antropólogos.
George P. Murdock
George P. Murdock de los Estados Unidos postuló que la expansión de los bantúes estaba asociada con la adquisición de ciertos cultivos alimentarios malasios
ñame
(plátano, taro y ñame), que se extendían hacia el oeste en todo el continente aproximadamente en el momento en que se piensa que la migración ha comenzado.

taro

Estos cultivos, argumentó Murdock, les permitieron penetrar en la selva tropical del África ecuatorial, desde donde se extendieron hacia el sur. Sin embargo, una opinión más ampliamente sostenida es que la ruta migratoria se extendía hacia el este, cruzando el sur de Sudán y luego hacia el sur, más allá de los grandes lagos del noreste.

Bantù significa gente o personas en muchas lenguas Bantù.
Es un grupo lingüísticamente emparentado de unos 60 millones de personas que viven en África ecuatorial y meridional.
Al parecer, los Bantùes proceden del territorio que hoy ocupa Camerún, aunque posteriormente emigraron hacia el sur de África.

Desde el 1000 A.C. hasta el siglo III o IV D.C., el éxodo del pueblo Bantù, fue uno de los mayores de la historia de la humanidad.

El motivo exacto de esta emigración no está claro, pero muchos antropólogos la relacionan con un aumento de la población a consecuencia de la introducción de nuevos cultivos, tales como el banano (oriundo del Sureste asiático), que dieron paso a una mayor eficacia en la producción de alimentos.

En los albores de su historia, los Bantù se dividieron en dos grandes ramas lingüísticas: la oriental y la occidental. Los pueblos de la rama oriental emigraron hacia los actuales Zimbabwe y Mozambique, aunque su destino final fue Sudáfrica.

Los de la rama occidental se trasladaron a los actuales Angola, Namibia y noroeste de Botswana. En la actualidad, el Bantù se considera mas un grupo lingüístico que cultural.

La lengua mas hablada que deriva del Bantù es el swahili, que sirve como lengua franca (lengua utilizada por diferentes pueblos para facilitar el comercio y el intercambio) para más de 50 millones de individuos en la costa oriental de África.

Los grupos indígenas que descienden de los Bantùes son: Shona, Xhosa (Xosa), Kikuyu 
 y Zulú, que pertenecen a la rama oriental, y herero y tonga, de la occidental.

Xhosa

Kikuyu
 
Shona

 
zulù

Las lenguas BANTÚ, que pertenecen a una rama de la subfamilia nigero-congoleña, clasifican los nombres según un criterio peculiar. En Swahili, que es un idioma BANTÚ, un determinado grupo de nombres añaden el prefijo m- para el singular y el wa- para el plural: por ejemplo, mtoto (niño) y watoto (niños).

Las palabras que modifican a los nombres concuerdan con ellos según los prefijos: así mtu mzuri (buena persona), y watu wazuri (buenas personas)
Por lo consiguiente: mtu significa – hombre/persona – y en plural Wamtú o Bantú, significa: personas/pueblo y humanidad.

 Durante una ola de expansión que comenzó hace 4.000 o 5.000 años, las poblaciones de habla bantú -hoy unos 310 millones de personas- gradualmente abandonaron su tierra natal original de África occidental central y viajaron a las regiones del este y sur del continente.
rutas migratorias
Utilizando datos de un amplio análisis genómico de más de 2.000 muestras tomadas de individuos en 57 poblaciones de todo el África subsahariana, científicos del Instituto Pasteur y del CNRS, junto con un amplio consorcio internacional, han repasado las rutas migratorias de estas poblaciones, previamente una fuente de debate.

Su investigación revela que la mezcla que ocurrió como resultado de sucesivos encuentros con poblaciones locales permitió a los Bantues adquirir mutaciones genéticas que los ayudaron a adaptarse a sus nuevos entornos.
Bahía de Benin
Finalmente, al analizar los genomas de más de 5,000 afroamericanos, los científicos identificaron los orígenes genéticos de las poblaciones africanas deportadas como esclavos y confirmaron que la Bahía de Benin y el África centro-occidental eran los principales puertos utilizados para la trata de esclavos. Esta investigación fue publicada el 5 de mayo en la revista Science .

Hace unos 4.000 o 5.000 años, la aparición de la agricultura marcó un punto de inflexión en la historia africana. El dominio de esta nueva habilidad permitió a los hablantes de bantú, previamente cazadores-recolectores que vivían en la región entre Camerún y Nigeria, abandonar gradualmente su territorio y expandirse a nuevas áreas. Este fue el comienzo de un viaje milenario que dio lugar a que estas poblaciones se establecieran en todo el África subsahariana.
Sin embargo, siempre han existido interrogantes sobre la ruta migratoria exacta adoptada por estos pueblos: mientras que una primera teoría conocida como "división temprana" afirmó que las poblaciones bantú se dividieron inmediatamente en dos grupos al salir de su patria, un rumbo al este y otro al sur, el La teoría de la "división tardía" sugiere que los hablantes bantúes realmente comenzaron atravesando el bosque ecuatorial (hoy parte de Gabón), antes de dividirse en dos olas de migración, una que continúa hacia el sur y la otra hacia el este de África.

Usando datos genómicos de 2,000 individuos de 57 poblaciones de todo el África subsahariana, un equipo de investigación del Instituto Pasteur y el CNRS, [1] dirigido por los científicos del CNRS Etienne Patin y Lluis Quintana-Murci en estrecha colaboración con varios africanos, [2] Las instituciones europeas [3] y estadounidenses [4] han arrojado nueva luz sobre la cuestión.

La investigación de los científicos reveló que las poblaciones de hablantes bantúes de África oriental y meridional son genéticamente más similares a las poblaciones situadas al sur del bosque ecuatorial que las del norte.

Por lo tanto, estos datos apoyan claramente la teoría de la "división tardía", sugiriendo que los bantúes primero cruzaron el bosque ecuatorial antes de ramificarse en dos grupos siguiendo rutas migratorias hacia el este y sur del África subsahariana, donde entraron en contacto con poblaciones autóctonas que habitan estas regiones .

Los científicos luego exploraron la mezcla de hablantes bantúes con las poblaciones locales con las que entraron en contacto.

Su investigación demuestra que durante el último milenio, los Bantues se mezclaron con poblaciones de pigmeos de África occidental y central, poblaciones de habla afroasiática del este de África y poblaciones de San de Sudáfrica.

Sorprendentemente, estos sucesivos eventos de mezcla parecen haber sido beneficiosos para los pueblos bantúes, confiriendo mutaciones genéticas ventajosas que los ayudaron a adaptarse a sus nuevos entornos.

De la mezcla con los pigmeos, por ejemplo, los pueblos Bantu adquirieron una nueva forma del sistema HLA, que ayuda a desencadenar la respuesta inmune a la infección.

 Otro ejemplo convincente indica que cuando los Bantus llegaron al este del África subsahariana, las poblaciones locales transmitieron una variabilidad asociada con el gen que codifica la lactasa, lo que permite a los individuos continuar la digestión de la leche en la adultez.
Lluis Quintana-Murci

"Nuestra investigación resuelve las rutas migratorias tomadas por los pueblos bantúes y muestra que su mezcla con las poblaciones locales fue beneficiosa para su adaptación al medio ambiente, especialmente en términos de inmunidad", explica Lluis Quintana-Murci, quien coordinó el estudio.

"Si bien ya estábamos familiarizados con los casos que muestran la adquisición de ventajas genéticas entre las especies, es prácticamente la primera vez que este concepto se ha demostrado dentro de la población humana".

El aspecto final explorado durante este vasto estudio fue cómo uno de los períodos más dolorosos en la historia de África, el comercio transatlántico de esclavos, afectó la historia genética de los pueblos bantúes. Sabemos que los genomas de los afroamericanos que viven en el continente norteamericano hoy en día tienen entre 75% y 80% de ascendencia africana.

Para rastrear los orígenes genéticos de esa parte de su genoma con mayor precisión, los científicos han comparado los genomas de casi 5.000 afroamericanos de todo Estados Unidos con los de las poblaciones africanas que actualmente viven en los antiguos puertos esclavistas. Esto les permitió desglosar las contribuciones de cada una de estas regiones de comercio de esclavos.
Bight of Benin

Descubrieron que casi el 50% del genoma de los afroamericanos proviene de los puertos ubicados en Bight of Benin. La otra gran contribución, casi el 30%, proviene de África occidental y central (Gabón y Angola), haciendo hincapié en el alto costo que el comercio de esclavos cobró a estas poblaciones.
Playa de Senegambia y los cayucos

Por último, el 13% proviene del antiguo puerto de Senegambia (la cuenca de los ríos Senegal y Gambia) y el 7% de la costa de Barlovento (Costa de Marfil).

Este vasto mapa genético del África subsahariana ofrece una ilustración sorprendente de cómo la genómica ha contribuido a la historia de nuestra especie.

Representa una poderosa herramienta que, junto con los nuevos enfoques pangenómicos, se puede utilizar para reconstruir la historia de nuestras migraciones y mezclas, e identificar los mecanismos evolutivos que nos han permitido adaptarnos genéticamente a las presiones ambientales, incluidas las ejercidas por agentes infecciosos.

 
El sistema de creencias de todos los grupos etnolingüísticos bantu que habitan el África centro-meridional tiene como fundamento el culto a entidades espirituales, quienes actúan para su proyección litúrgica sobre los tres planos vivenciales en que se mueve el muntu u hombre africano: la comunidad, la familia y la periferia.


En la primera esfera aparece el conjunto de tribus, clanes o confederación tribal agrupados en tomo al espíritu del fundador de la etnia (el hacedor de lluvia), quien vela por el bienestar de su pueblo como un todo.

Como la actividad económica de la vida de sus hijos depende de la agricultura y la ganadería, él tiene que proporcionar lluvia para que la cosecha y la masa ganadera prosperen.

Si sus descendientes se dedican a la caza y la pesca, también ellos recibirán el apoyo de su espíritu tutelar. Él también controla las plagas y las inundaciones, así como se encarga de aceptar a los nuevos miembros que emigran hacia su "provincia".

Por esta razón, se le atribuye al culto del espíritu del fundador del clan una dimensión ecológica relevante, además de la económica. Desde el punto de vista político, su importancia fundamental radica en que él puede intervenir en la elección de un nuevo mambo o jefe (esto no ocurre en todas las etnias).

En las grandes disputas bélicas intertribales y, más recientemente, en la lucha por la independencia de algunos países africanos, él ha sido inspirador y guía.

Muchas etnias bantu creen que cuando un jefe muere su alma se materializa temporalmente en un animal poderoso: león, leopardo, serpiente pitón o en algún ofidio acuático. Por eso, muchos pueblos denominan a la entidad con el mismo nombre del animal.

Con posterioridad, el espíritu se posesiona de uno de los miembros de la comunidad, quien se convierte en médium tribal y por su voz se comunica con el pueblo.

A él se consulta en épocas de crisis y penurias sociales. El se encarga de las ceremonias comunales (ritual de los primeros frutos y de "gracias" por la buena cosecha) para propiciar los favores del ente protector.
baobab

A él se le dedican determinados santuarios, los cuales puede ser: la casa del médium, un árbol específico (el baobab, Adansonia digitata y el Parinani curatellifolia et alt.), un monte o una laguna, tenidos como sagrados por todos los miembros de la comunidad.

En contraste con los espíritus tribales a quienes les interesa el bienestar de todo el conjunto humano de su dominio territorial, están los espíritus de los mayores,  pertenecientes a un núcleo familiar. Los individuos de ese núcleo mantienen vínculos con sus abuelos y padres fallecidos.
Sekuru Kaguvi and Mbuya Nehanda

El ente más importante de esta unidad es el sekuru, sekulu o khoko (abuelo) y después de él, el baba, tata o taita (padre). Se espera, por ende, que estos muertos se ocupen de sus descendientes directos. En otras palabras, los balimu (espíritus ancestrales) velan por los intereses y la salud de la progenie y de los subclanes menores.

En tiempos de enfermedad y muerte de uno de sur miembros, ellos son consultados para ver cuál de los espíritus hizo que la familia perdiera los poderes protectores de sus entidades y permitió que algún ser maligno (ngozi, ndoki) entrara en casa.

La palabra conga mudimu significa "ancestro"; se deriva del protobantu mu-limu (pl. ba-limu o mi-limu) y tiene equivalencia en casi todos los idiomas de este tronco lingüístico.

Derivaciones de ese termino hallamos en las lenguas meridionales tswana (mudimu / vadimu), venda (mudzimu / medzimu), sotho (mulimu / balimo), lobedu (mudimo / vadimo), pedi (mudimong / badimong), en el grupo centro-meridional shona (mudzimu / vadzimu), en el grupo central tonga (muzimu / mizimu), etc. De allí proviene también el ireme de la sociedad secreta abacuá, traducido erróneamente (por Fernando Ortiz) como "fantasma", "cielo", "magia" o "Ieopardo".

Las creencias de los bantu tienden a expresarse, mas que en complicadas especulaciones metafísicas, en termino de ritual. Casi todos los aspectos de la vida se han ritualizado de una forma u otra. Se clasifican estas ceremonias en dos grupos: "rituales relacionados con el linaje" y "rituales comunales".

Los últimos ya se mencionaron cuando se trató acerca del espíritu del fundador del clan o "hacedor de lluvia". Las ceremonias relacionadas con el linaje o la parentela son de dos tipos: rituales cíclicos o de cumplimiento y rituales de la contingencia.

A los primeros pertenecen los ritos que se celebran cuando una persona nace, se inicia en la vida adulta, se casa, muere y cuando el espíritu del muerto es llevado de nuevo a la casa.

Si una eventualidad desagradable ocurriera en la familia se efectuarían los llamados rituales de la contingencia, cuyo objetivo consiste en aplacar a un ancestro agraviado.
En la cultura bantu, el padre de familia tiene cuatro balimu -el espíritu de su padre, de su madre, de su abuelo y de su abuela muertos- y por línea materna también encontramos sus cuatro balimu correspondientes. Por cualquier causa, uno de ellos puede enfadarse y castigar al culpable.

Su influencia puede llegar hasta los nietos, tanto matemos como paternos, con independencia del sexo del nieto o del espíritu. Por otra parte, los balimu maternos sólo se ocupan de la madre y sus hijos; no intervienen para nada en los asuntos del padre, porque éste no pertenece a su linaje.

Los niños sí son afectados, porque ellos también tienen consanguinidad materna. Por ende, si la madre se enferma, sus balimu son los causantes de la enfermedad y ella debe averiguar cuál es el responsable.  
Ésta constituye la razón básica por la cual todas las técnicas de adivinación bantu (ya sean semillas, huesos, tablillas, tableros, etc.) que utiliza el nganga o medico-adivino, poseen dos planos que indican hacia lo masculino o hacia lo femenino, de acuerdo con la combinación o forma que caigan al ser tirados.

En el contexto actual africano, algunas ceremonias han desaparecido; otras han sufrido cambios con el surgimiento de la vida urbana y moderna; pero, a pesar de las transformaciones sociales, aún superviven con gran fuerza los ritos que relacionan a los seres vivos con sus antepasados muertos.

Algunos de ellos son: "cerveza del toro" o "bautizo del animal sagrado" (para recordar al muerto, un animal recibe el nombre del finado), "golpear al toro" (el espíritu reclama al animal sagrado y tiene que ser sacrificado), "bautizo de uno de los descendientes con el nombre del muerto", "adivinación de la causa de una muerte", "llevar el espíritu del muerto a la casa", "distribuir las pertenencias del muerto", "golpear la tumba" (ceremonia de asentamiento del espíritu, el difunto se convierte en mudimu, uno de los miembros de la familia es poseído por su espíritu), etcétera.

La diferencia existente entre los llamados rituales de cumplimiento y rituales de la contingencia, radica en el factor de voluntad de realización. Los primeros se llevan a cabo por el deseo o necesidad de los vivos; los segundos los exigen los muertos. En este último predomina un estímulo externo que motiva la actuación de la familia y que casi siempre es la enfermedad de uno de sus miembros.

Los bantú consideran que en los alrededores de sus aldeas existe toda una serie de espíritus o manifestaciones supra-humanas que no se ajustan a los dos grandes sistemas de creencias antes descritos (muy someramente): el comunal (espíritu tribal, también llamado "hacedor de lluvia" o "espíritu-rey" o "espíritu-león") y los balimu (ancestros).

Son entidades independientes, y muy temidas por todas las personas. Cada pueblo les confiere un origen foráneo y su presencia parece encaminada a esclarecer, en términos mágicos, ciertas características ambientales en un lugar específico.
nzuzu
Por eso, abundan las montañas que caminan, los árboles que conversan, las lagunas sagradas donde viven los nzuzu (mitad pez, mitad persona), con los cuales muchos nganga han aprendido el método de adivinar.

Otra función de los espíritus de la periferia parece ser la de buscar un ajuste entre el colectivo humano y las fuerzas extrañas que a menudo pugnan por imponerse y que, al mismo tiempo, constituyen un vehículo de expresión de algunas enfermedades.

La entidad periférica más importante del África bantu son los mashavi -utilizamos aquí el término shona por resultar el de mayor extensión; pero cada lengua, por supuesto, tiene su voz específica para esta manifestación suprahumana-, espíritus de personas que han muerto lejos de su tierra natal.

 También dentro de esta categoría se consideran a los nativos que fallecieron sin casarse y algunos animales; en especial, el babún.

Las ánimas de estas criaturas sin parientes a quienes poseer, les confieren a los médiums seleccionados un talento específico: la habilidad de cazar, bailar, adivinar, curar, tocar la mbira (xilófono o marímbula), el tambor, etc.
nganga
Un hombre o una mujer puede convertirse en nganga gracias a la posesión de un shavi. Como el mhondoro (voz shona para el espíritu león) y el mudimu, los mashavi dan una señal de aviso antes de entrar en la materia humana elegida.

Ellos enferman a la "víctima". El desorden físico o psíquico que provocan tiene algunas características especiales, como tos persistente, problemas estomacales, delirium, etc.

Pero en estos casos resulta muy común que los familiares del enfermo consulten al nganga, quien se encarga de dar el diagnóstico preciso (identificar el tipo de ente). Una vez determinada la causa del problema, se prepara la ceremonia de iniciación, en la cual el "paciente" recibirá al shavi.

Contrario a lo que ocurre en las ceremonias de posesión de los balimu o del mhondoro, en las cuales el punto climático se expresa en el mensaje que porta el espíritu con relación a la familia o la comunidad, el culto tribal dedicado a la iniciación o al cumplimiento con uno o varios mashavi se caracteriza por su carácter festivo, lúdico.

Este rito no desempeña ningún papel directo en la realización del código moral de la sociedad; su protagonista nunca es una persona de relevancia.

Además de entretener a la gente, el shavi intenta acomodar hechos y experiencias nuevos dentro del punto de vista tradicional del mundo bantú. La llegada de los blancos con su moderna tecnología constituye un fenómeno que también ha encontrado expresión en el culto de los mashavi.

Por ejemplo, entre los batonka del sur del Zambezi hay personas que son poseídas por espíritus de europeos, de trenes, de aeroplanos, etc.
CULTURA Y MEDICINA ENTRE LOS DOBU Y LOS TONGA

Resulta extremadamente simpático ver a un tonga en trance, tratando de imitar el vuelo de un avión o el ruido de una locomotora. Un ngozi o ndoki (espíritu agraviado) es terrible, ataca de una manera sorpresiva y se caracteriza por su crueldad, pues causa una sucesión de enfermedades y muertes en el seno de una familia.

Su enojo resulta difícil de calmar. También puede manifestarse originando serias disputas dentro del colectivo humano, así como provocando perdidas de propiedades y bienes. Es el causante de un infortunio devastador.

La tensión y el miedo que siempre se manifiestan cuando alguien fallece, pueden estar motivados por la mínima sospecha de la presencia de un ngozi; pues, como nos ha dicho la mayoría de los informantes, el es capaz de aparecer hasta casi un siglo después de que una persona haya cometido un crimen, cuando ya todos se olvidaron del hecho y el culpable haya expiado su delito.

Pero ante las leyes ancestrales de la cultura bantu, también hay que pagar, y el espíritu del ofendido viene a la comunidad o aldea del agresor a buscar la debida compensación. El origen -de esas desgracias sucesivas-se diagnostica por el adivino, quien generalmente nombra al ngozi e indica la propiciación necesaria.

También el espíritu se manifiesta al elegir como su médium a un miembro de la familia o a alguien que ha servido de intermediario entre la aldea del agredido y la del criminal.

Muchas veces, el espíritu es un conocido o un pariente que sufrió ofensa o maltrato durante su vida. Por ejemplo, un padre golpeado, una esposa negada, un acreedor cuyos préstamos no le hayan sido restituidos o la víctima de un homicidio.

Se plantea que muchos ex guerrilleros están padeciendo de locura, porque las ánimas de las personas que mataron durante la guerra han vuelto del otro mundo para hacerles reclamos vindicativos.

"El miedo a los espíritus agraviados puede actuar como una sanción para el comportamiento ético", porque en el transcurso de la existencia nadie puede emprender acciones ofensivas o criminales contra sus semejantes.

A continuación se hace referencia a las ocasiones en que un ndoki puede presentarse:

a) cuando un hombre se va con la mujer de otro hombre,

b) cuando una deuda queda sin saldar,

c) si no se les paga la lobola (dolé) a los padres de la futura esposa,

d) cuando un individuo es asesinado,

e) cuando un espíritu de la misma familia (mudimu) que ha sido agraviado regresa en forma de ndoki para castigar a sus hijos.

En la cultura bantu hay dos agentes -en este caso, humanos- que desempeñan un papel muy importante: la muloi (muroi, muroyi, etc.) (bruja o hechicero), cuya función consiste en hacer daño, agredir o malar, mediante operaciones mágicas, y el nganga (médico, adivino o curandero), encargado de proteger la salud (física o espiritual) de los nativos. Son funciones antagónicas y, por tanto, se excluyen.

Las baloi, casi siempre mujeres, llevan a cabo una misión antisocial, clandestina, oculta. Por ende, son perseguidas, rechazadas, golpeadas. El nganga -puede ser hombre o mujer- es respetado, querido, e imprescindible para la sanidad social y humana.

Oficia libremente y es consultado en todo momento en que ocurra un cambio, transitorio o definitivo, en la salud de un individuo, incluso en caso de que éste muera.

Acerca de la muloi o bruja no se comentara in extenso, pues sus características y modus operandi resultan similares a los de todos los espacios culturales de la humanidad.

Muchas etnias bantu poseen en sus lenguas dos términos relacionados con el arte de curar y de la adivinación. De la raíz protobantu goma ("tambor") provienen el isamgoma zulú, el makome sotho, el mungome venda, el mugome lobedu, etc. Con este vocablo, ellos designan al adivino puro, quien sondea en la causa de una enfermedad o desgracia y predice el porvenir.

La elección del lexema original goma se justifica en tanto que el acto adivinatorio está precedido o inducido muchas veces por toques de tambor o de algún otro instrumento de similar factura.

Estas naciones también distinguen al yerbero o curandero tradicional con las voces inyanga (zulú), nyanga (tsonga), ngaka (sotho), ngaga (lobedu), nganga (venda), etc. Acercándonos un poco a nuestra área de estudio, vemos que los congos y muchos otros pueblos del África occidental también emplean la misma palabra nganga.
la Regla de Palo
Los practicantes de la Regla de Palo llaman tata nganga o ngangulero, entre otras denominaciones, al hechicero, curandero o adivino; pues algunos componentes de ese culto sincrético tuvieron sus orígenes en el África bantu.

Nganga y todas sus variantes provienen del protobantu nyanga que significa "cuerno". Entre los yerberos africanos resulta usual poseer vasijas hechas con la cornamenta de cérvidos. Estos recipientes los utilizan para guardar polvos medicinales, ungüentos, brebajes, etcétera.

Los paleros cubanos también llaman nganga a una cazuela de barro o hierro que contiene el "fundamento de toda su actividad mágica. Uno de los informantes mas viejos de Lydia Cabrera enumera el contenido de esta "prenda": "En fin las ngangas, nkisos, kimbisas, villumbas, macutos o boumbas, se preparan con huesos humanos, tierra, palos, raíces y animales.

 Se añade una Bola-mundo la bola verde y santa, de yerba, que se encuentra en el estómago de las vacas. Una reliquia muy sagrada y de las más milagrosas, que una vez en el caldero le da virtud a los apreparos con que cura el padre".

Es importante insistir en la conclusión a la que llega la autora de El monte, después de escuchar algunas opiniones de descendientes de esclavos: "La boumba, el macuto, el sacusacu, el envoltorio, el saco -y el jolongo- en una palabra -también la nganga de güiro grande y chico era cosa de antiguos- precede, según ellos, a la kimbisa y a la villumba más livianas; obra de criollos, que es nganga dentro de cazuela o de caldero .

Resulta necesario aclarar que los congos (al igual que algunos otros pueblos, como los shona, pedi , etc) no discriminan terminológicamente al adivino del yerbero. Ya realice una función específica, pronosticar o curar, o ambas a la vez, a este practicante se le conoce con el apelativo de nganga.
semillas del Ricinus comunis

El receptáculo mágico del adivino bantu contiene una base oleaginosa, la cual se extrae por lo general de las semillas del Ricinus comunis. A ella se le añaden azúcar, un poco de miel, pedazos pequeños de raíces y ramitas de diferentes especies de Loranthus.

Cuando el aceite se agota, se reemplaza; pero las raíces se mantienen dentro de la calabaza. Muchos practicantes afirman que su nganga ha sido heredada por una larga generación de curanderos y que, por ende, su composición es secreta.

Para ellos, eso tiene un gran valor, pues su eficacia y función mágica están directamente relacionadas con su antigüedad. Los pacientes le temen y jamás se atreverían a tocarla, incluso evitan todo contacto visual con ella.

Porciones de corazón de león han añadido algunos curanderos a sus calabazas mágicas, pues este felino simboliza el poder y la dignidad. El aceite de esas nganga, al ser frotado sobre el rostro del enfermo, le dará a este la fuerza necesaria para emprender determinada acción.

Partes de las patas, la cabeza y el corazón del buitre pueden estar dentro de la vasija, porque la capacidad visual del ave hace que el oráculo pueda ver fácilmente la causa de un problema y adivinar el futuro.

En términos generales puede decirse que el sistema de adivinación bantú se apoya en dos técnicas adivinatorias. La primera se basa en la posesión mediúmnica, y la segunda tiene su fundamento en un objeto o grupos de objetos, de los que se auxilia el adivino para hacer sus pronósticos. Estos medios pueden ser tablillas, semillas, conchas, huesos, cuernos, tableros, etc.

Los más difundidos son las semillas del Ricinodendro rautanenii, una especie de almendra silvestre y las hakata o tablillas de adivinación.

Existen tres tipos de nganga según su método de trabajo: quienes consultan de manera individual, quienes agrupan a los pacientes para dar el diagnóstico de manera colectiva y quienes se limitan a suministrar miti o bilongo ("medicina") sin efectuar ninguna consulta previa.

Desde el punto de vista cosmogónico, el cuerpo de mitos del sistema de creencias bantú resulta escaso. En cambio son numerosas las narraciones etiológicas y las historias genealógicas. Ellas explican cómo el fundador llegó a la nueva tierra y todos los avalares de su descendencia en la conquista del Nyika o "país. .

a) El culto a los antepasados constituye el fundamento de este sistema de creencias.

b) Este culto se expresa por vías de comunicación directa con los muertos; por tanto, es imprescindible la mediumnidad o posesión espiritual.

c) Vinculadas con estos credos existe una serie de entidades espirituales, las cuales se jerarquizan en tres esferas bantu: la comunidad, la familia y la periferia.

d) El animismo, el fetichismo y la magia son componentes secundarios, subordinados al culto de los ancestros y están presentes, en mayor o menor medida, como en cualquier otro tipo de religión.

e) Un fuerte contenido mágico tienen, por supuesto, las practicas llevadas a cabo por la muloi (bruja o hechicero), y por el nganga (médico-adivino). Pero quien haya leído la Biblia, el Corán u otra escritura sagrada, encontrara allí innumerables ejemplos de practicas mágicas.

f) La ritualidad predomina sobre lo filosófico-metafísico, característico de otros sistemas religiosos. Esto no excluye que los bantú no tengan su concepción filosófico-metafísica del mundo.


Inserto este artículo de Lady Saba porque me gusta mucho la síntesis y la descripción del argumento.

  Bantú  Articulo de  Rían de la Torre (Lady Saba)
Rían de la Torre (Lady Saba)

Europa y el mundo se conoce de sobra los postulados de Sócrates o Platón, o las filosofías  orientales de Lao-Tse, Confucio y Buda pero poco a casi nada se sabe en occidente  de la filosofía Bantú, probablemte porque  muchas étnias africanas, en la que se incluirían también éstos, proceden de un fuerte tradición oral.

Pocos libros hay donde leer sobre la filosofía bantú pero afortunadamente he podido encontrar libros como “Bantú Philosophy” de Placide Tempels, un libro único en “su especie”, donde se cuenta sobre esta filosofía vista desde el punto de mira de los propios bantúes, que me ha servido para despejar las siguientes incógnitas: ¿qué es la filosofía Bantú?¿En qué consiste?. Las respuestas a esas preguntas serán desveladas a continuación.

Para saber qué es la filosofía Bantú primero debemos saber quienes son los Bantúes. La palabra Bantú agrupa a todas las etnias africanas, que ascienden a la cifra de 400 grupos étnicos, que hablan lenguas bantúes y cuyo territorio está comprendido desde Duala (Camerún), en el sur del océano Atlántico, hasta la desembocadura del rio Tana en el océano índico.

Los lingüistas habían postulado anteriormente que las lenguas bantúes tenían todas el mismo origen aunque ahora se sabe que dichas lenguas se diversificaron hace 2000 años. Mis ancestros Bantúes habitaban en regiones remotas de Nigeria y Camerún Central. Posteriormente se expandieron por varias regiones del continente africano.

 No existe ninguna raza bantú, los bantúes tenemos en común  el origen de nuestras lenguas aunque provengamos de etnias diferentes. Entre las lenguas más características de los bantúes encontramos  la lengua fang, bakuba, baluba, lingala, bakongo, hutus, baganda, kikuyus, tongas, bechuanas, hereros, swazi, sotho, zulúes y xhosa.


Los bantúes antes de realizar su migración ya tenían conocimiento sobre la metalurgia, las regiones que invadieron (en la edad de piedra) estaban pobladas por personas que practicaban sólo la caza y la recolecta y probablemente los bantúes les conquistaron gracias a su superioridad tecnológica.

Contrariamente a lo que se ha postulado durante mucho tiempo en occidente por varias escuelas de pensamiento, que habían estudiado superficialmente a los bantúes desde una óptica eurocéntrica, los bantúes también poseen una fe (en el Ser Supremo o Dios) y también poseen un sistema de pensamiento que podríamos denominar como “filosofía de la magia”, entendiendo la palabra magia como ciencia de la sabiduría  o “ciencia magna”.

En  grandes civilizaciones como la egipcia (que fue la fuente principal de la que bebió la civilización griega y también los filósofos orientales), la mesopotámica y la hindú, la magia era considerada sagrada e inseparable de la religión.

Sin embargo para los analistas del pasado siglo, impulsados por ideas evolucionistas, consideraron la magia como un estadio primitivo o inferior de conocimiento que fue superada posteriormente por la ciencia.

No obstante ahora se sabe que las ciencias surgieron de la magia tras su “divorcio” de la religión. La religión se quedó con la parte “exotérica” de la magia y la transformó en una serie de dogmas  introducidos  por personas poderosas de las altas esferas eclesiásticas provocando como resultado el fanatismo y la intolerancia hacia la verdadera Magia.

La magia Real era la ciencia mediante la cual los seres humanos evolucionados podían entrar en comunicación con esferas superiores e inferiores y dominarlas. Este conocimiento de los poderes ocultos en la Naturaleza era conocido por unos pocos por el grado de dificultad y sacrificios necesarios en su maestría.
 
Entre ésos pocos que dominaron ésa magia suprema figuran personajes históricos de la altura del Maestro (palabra que viene de la palabra latina magister, es decir, el que domina la magia) Jesucristo el cual se sabe que viajó a la india para aprender conocimientos sagrados que le permitieron llegar a dominar la ciencia suprema.

Debo aclarar que la magia no es sobrenatural  sino muy natural. De hecho facultades intrínsecas en todo ser humano como el amor, la voluntad y la creatividad si son desarrolladas y dominadas de forma consciente dan lugar a la maestría, lo que convertiría a la persona que logre dicha hazaña en un mago.

Volviendo ahora a la cuestión de la filosofía bantú podemos decir  primeramente que dicha filosofía basa su idiosincrasia  en la idea de la Fuerza vital o “Muntu”. La idea del ser que  sostienen los Bantúes el cual se traslada a todos las cosas, y se aplica tanto a Dios como a todos los seres vivos, tiene una importancia y ejecución también en los seres humanos.

Tres son las nociones básicas a comprehender y que forman la base del pensamiento bantú: la fuerza vital, el aumento de la fuerza y la influencia vital, que correspondería a una especie de “santa trinidad” de esta filosofía.

El término “muntu” viene a designar también fuerza personal en el hombre. En esta concepción el hombre destaca en fuerza y poder entre todos los seres vivos creados. Los seres inferiores, que serían los minerales, vegetales y animales, habrían sido creados, por la gracia del Ser Supremo, según los Bantúes para asistir al hombre, que es superior a éstos.

Esta superioridad se basaría en la mayor o menor conexión que tuviese con Dios. El Dios de los Bantúes sería literalmente el que provee al hombre de esta fuerza vital porque en definitiva la fuerza suprema, y el que Posee al hombre, es Dios.

En lugar de decir que Dios, en la concepción Bantú es  EL QUE ES diríamos entonces que ÉL ES QUIEN POSEE. Porque Dios representa la perfección suprema y además no ha sido creado sino que simplemente ES porque es una causa en sí misma y la razón de ser de los demás seres creados, como el hombre.

El hombre es una pequeña fuerza vital impulsado por la gran fuerza vital que es Dios. Los Bantúes contemplan el conocimiento y la sabiduría como fuerzas vivientes y creen que “muntu” tiene el poder del conocimiento, que estaría traducido en el idioma Kaluba por “udi na Buninge bwa kuyuka”.

El segundo punto central de la filosofía Bantú gira alrededor del grado de incremento o disminución de la fuerza vital. El muntu como cualquier otra fuerza es susceptible de aumentar o disminuir y también de ser heredado, perdiendo así con esto último la fuerza vital.

Para los Bantúes el decrecimiento de la fuerza vital en el hombre  podría equipararse a la forma que se entiende en Occidente como la muerte del cuerpo, pero en sentido espiritual (“mufu”).

El destino del muntu viviente de toda persona está intrinsecamente unido y de por vida a Dios pero también es una relación que incluye a los amigos, los parientes de este ser e incluidos su descendencia, de ahí el término Ubuntu de la lengua Xhosa que dice: “Yo soy porque nosotros somos”.

Se produce una relación ontológica similar, al del muntu de un individuo con Dios, en los bienes del individuo, su patrimonio, su tierra, incluyendo toda la producción de esta y todo lo que crezca en ella. Se entendería con esto que la fuerza vital, de cualquier ser,  está conectada con el Todo o Ser Supremo y a la vez con todos.

El aumento o la depreciación del poder personal de un ser depende de los actos que este ser lleve a cabo, cualquier acto que interfiera negativamente en el “muntu” contribuye a  empequeñecerlo.

Así si un hombre se comporta deshonestamente se diría entre los bantúes que esta persona no es un muntu, en el sentido que está deshonrando a su fuerza vital.

La última idea a comentar antes de completar lo que forma el esqueleto de esta filosofía mágica es el grado de influencia o cómo influye la energía vital como agente activo. Como se ha citado anteriormente, para los Bantúes no existe ningún individuo que no esté conectado al Todo.

Aquí, el libre albedrío cumple una función clave puesto que aunque se entienda ésta como una facultad poseída por el “muntu” que nos puede conducir libremente hacia el bien o hacia el mal, determina el destino de un individuo puesto que es predeterminado por Dios.

Digamos que el libre albedrío en el sistema de pensamiento bantú no es del todo libre, es actuando en concordancia con este albedrío que el Ser Supremo elige libremente para cada persona el medio por el cuál el ser puede alinearse con su destino cumpliendo así en definitiva la voluntad divina. Digamos que el ser es libre para actuar en concordancia con las leyes naturales designadas por la divinidad.

Aunque se han hecho investigaciones “de campo” posteriores a la de Tempels, cuyas investigaciones fueron realizadas en República Democrática del Congo y en convivencia estrecha con las etnias bantúes, la mayoría de los investigadores posteriores coinciden en que estos principios arriba mencionados son fieles, esencialmente, al sistema de pensamiento de los Bantúes.

Podemos concluir aquí diciendo que la filosofía bantú existe y que es una forma de ver y entender la realidad tan respetable como cualquier otro sistema de pensamiento y hay que otorgarle el lugar que se merece en el mundo.

Rian de la Torre Autora: Rían de la Torre (Lady Saba)







La palabra Bantù no significa una religión o una doctrina pero un conjunto de etnias diferentes de la gran África, por lo tanto no puede ser analizada en este blog.

Es interesante notar como las rutas migratorias al interno del continente africano se transformen en rutas inmigratorias, desarrollando la funesta suerte de los pueblos africanos.

 África ha sido por siglos un tanque de seres humanos utilizado todavía por objetivos diferentes de colonialistas arrogantes con serios problemas mentales y esta realidad se puede averiguar sin ninguna esfuerzo intelectual.

No hay ninguna explicación científica, religiosa, filosófica que explicas porque África tenga este papel en la historia de la humanidad y si alguien tuviera que encontrarla sin duda sería una explicación originada por conceptos basados sobre la reencarnación.


 El africano es un pueblo orgulloso, pero incapaz de asumirse las mismas responsabilidades existenciales, delegando a hipotéticos dioses o demonios la causa de la vida y los varios controles sobre las suertes individuales y colectivas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario